FESTA DE SAN FINS DO CASTRO

57
0
La Festa de San Fins do Castro, en torno a la ermita ubicada en medio de un bello bosque en Cesullas, debe su continuidad a la labor del párroco Saturnino Cuíñas, que fue quien la impulsó en los años 30. Aquí llegan los romeros con el convencimiento de que las aguas que emanan de una fuente en las cercanías cura las verrugas, así que el rito es acercarse a ella y mojarse con un pañuelo que se deja allí. El milagro sucederá cuando sequen los pañuelos.
Hasta aquí, a tradición. Porque los tiempos actuales le dan a la fiesta una imagen bien diferente con una multitud de mozas e mozos empapados en vino tinto, tan excitados delante de la imagen del cura de Cesullas subido en un palco como podrían estarlo en un concierto de rock. Es la imagen de la ceremonia del “berro seco”, un rito con 2.000 años de vida, en el que el público al unísono emite un profundo grito con el que sacar los malos espíritos del cuerpo. La juventud, que celebra su particular batalla de vino en un área restringida, lanza después un segundo “berro seco” al que acompaña la polémica pero lleva camino de hacer historia.
La tradicional romería campestre, animada durante todo el día con la música de los gaiteiros, se completa con otro singular acto: la quema del Santo da Pólvora, una falla artesanal consistente en dos muñecos que reproducen algún oficio tradicional, que se hace explotar antes de los bailes de la mañana. 

Para no perderse:
Los tres berros secos con el que se sacan del cuerpo los malos espíritos.
Arriba