ROMARÍA VIQUINGA DE CATOIRA

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Desde 1961, Catoira celebra una fiesta pagana que recuerda el papel de la localidad como guardiana del tesoro de la Catedral de Santiago, al ser punto estratégico en la defensa contra las invasiones vikingas. Las Torres de Oeste (ruinas de dos de las siete originarias torres de una fortaleza que durante los siglos IX e X hizo frente a varias incursiones de piratas normandos) es o escenario natural e histórico donde se recrea una invasión vikinga de aquella época.
Decenas de mozos de la localidad llegan a la desembocadura del río Ulla a bordo de un drakkar noruego, el “Úrsula”, con gran barullo y haciendo sonar sus cuernos. Armados hasta los dientes con hachas y lanzas, parapetados en escudos, vestidos con pieles y cascos, y bañados en vino tinto, los bárbaros desembarcan provocando el pánico entre la población, entre gritos de euforia y tragos de vino. Al acabar el asalto, tiene lugar la tradicional comida campestre, en un ambiente festivo, dominado por el mercado medieval, con puestos de artesanía y de productos gastronómicos de Galicia. La fiesta se extiende después hasta la verbena de la Alameda, en el núcleo urbano.

Destacado:
Representación del desembarco de los piratas vikingos.

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