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Plantilla: miradoiros

MAR INIFINITO

Del castillo de A Palma al castillo de A Nogueirosa...
por tierras del Golfo Ártabro
En Ares, non te pares.
En Redes, non te quedes.
En Caamouco, para pouco
Dicho popular

Al contrario de lo que afirma el dicho, merece la pena parar en Ares, quedarse en Redes y visitar el resto del entorno. El Golfo Ártabro es una de las zonas de Galicia de mayor densidad de población, contando con destacadas villas como Mugardos, Ares o Pontedeume, asentadas al borde del mar por su clima suave y el recogimiento de sus tranquilas playas.

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Vila de Mugardos

El Golfo Ártabro es un arco marítimo en el que se incluyen las rías de A Coruña, Ares-Betanzos y Ferrol. Designado por los geógrafos romanos como Portus Magnus Artabrorum, a día de hoy conforma una comarca natural definida por la presencia del mar.

La Real Vila de Mugardos es el inicio del recorrido, concretamente en el castillo de A Palma, originario del siglo XVI pero con planta actual del siglo XIX. Junto con el de San Felipe y con los de San Martiño y San Cristovo, conformaba parte del sistema defensivo de la ría de Ferrol, lugar de interés estratégico por la presencia del arsenal militar, defendido incluso con una gruesa cadena que atravesaba la ría de castillo a castillo impidiendo el paso de los buques enemigos.

Al lado de A Palma, el cuidado faro cuenta con un agradable espacio de ocio y buenas vistas de los castillos en la orilla de la ría. A continuación aparece el desvío hacia la revirada subida del Montefaro de Ares, punto extremo y referencial de la fértil península de Bezoucos.

De Mugardos al monasterio de Santa Catalina de Montefaro

El monasterio de Santa Catalina de Montefaro se esconde en la parte alta del monte. De origen medieval, fue Fernán Pérez de Andrade, apodado “O Bo” (“el Bueno”), quien promovió su edificación a finales del siglo XIV.

La Casa de Andrade fue una influyente estirpe noble gallega con mucho peso en la comarca. El edificio cuenta con diversas dependencias y fue acumulando reformas, especialmente en los dos claustros existentes. De adscripción franciscana, se conserva una portada gótica con capiteles historiados de escenas de la vida de San Francisco de Asís.

Montefaro cuenta también con varios miradores. El principal y de mejor accesibilidad es el de A Bailadora (266 m) desde el que se divisa gran parte de Ferrol y su ría, con una fenomenal perspectiva de los castillos de San Felipe y de A Palma.

Del monasterio de Santa Catalina a Ares

Bajando hacia la localidad de Ares, es imprescindible hacer un alto en la iglesia de Santa Olaia de Lubre, pequeña joya de transición del románico al gótico.

Ares es villa marinera. Ordenadas calles llevan hacia la iglesia de San Xosé, en el barrio de O Porto. Allí incluso se sitúa la Alianza Aresana, primera escuela de indianos de Galicia y buen ejemplo de las tipologías arquitectónicas traídas de América. La larga playa conduce hacia el puerto, en una ensenada de aguas tranquilas como si de un lago se tratase.

De Ares a Redes y Pontedeume
Redes

El camino prosigue hacia Redes y Pontedeume, lugares de parada obligada.

Entremedias la playa de A Magdalena constituye un lugar de ocio excelente por su posición en el  fondo de la ría, bien orientada en relación al sol. Su magnífico pinar se complementa con un bosquete de alcornoques, poco propios de estas latitudes y que indican las buenas condiciones climáticas de la zona.

Llegada al castillo de A Nogueirosa
Lenda

La parte final del recorrido es el ascenso en la búsqueda del castillo de A Nogueirosa.

Conocido en la zona como Castelo de Andrade, fue esta familia noble bajomedieval quien lo construyó en un peñasco con interés estratégico. Pequeña fortaleza pero magnífico mirador, es necesario acceder a la torre del homenaje para poder apreciar la amplitud de vistas sobre la desembocadura del río Eume y la práctica totalidad de la ría de Ares y Betanzos.

No te puedes perder

Pontedeume

Pontedeume tiene en su viejo puente su razón de ser. Paso histórico en las tierras de As Mariñas, el Camino Inglés atraviesa el río Eume en este punto. Con origen en el siglo XIV de la mano de Fernán Pérez de Andrade, fue reestructurado en el siglo XIX.

Su disposición, hacia el norte, contradice las lógicas de asentamiento pero la relevancia del aspecto viario y la falta de espacio entre las laderas del monte Breamo y las riberas del río Eume generaron un núcleo singular.

La cuidada villa de los Andrade conserva su casco histórico de origen medieval. La rica arquitectura popular se complementa con un gran patrimonio civil y religioso que son buena muestra de la importancia histórica de la localidad con destacadas edificaciones como las antiguas lonjas del puerto (siglo XVIII), la Cátedra de Latinidad (siglo XVII), el convento de San Agustín (siglo XVI) o el Torreón de los Andrade (siglo XIV), el cual fue parte del pazo de esta familia noble asentada en la villa y que acoge hoy su Centro de Interpretación. Según la leyenda, un túnel secreto comunicaba el torreón con el castillo de A Nogueirosa, para mayor seguridad de la noble familia.

Pontedeume es además una de las puertas de entrada al Parque Natural das Fragas do Eume. La riqueza paisajística del entorno llevó a que la Comarca Eumesa fuese declarada Conjunto Histórico-Artístico y Paraje Pintoresco en el 1971.

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