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Plantilla: miradoiros

VALLES, RÍOS Y MONTAÑAS

De Chantada a Os Peares...La Ribeira Sacra del Miño
O Sil leva a auga,
o Miño leva a fama.
Dicho popular

La Ribeira Sacra del Miño es una de las grandes zonas vitivinícolas de Galicia. El paisaje de viñedo combinado con la frondosa vegetación y la presencia de un rico legado románico crean un conjunto exuberante. Partiendo de Chantada se puede disfrutar de un itinerario que recorre los márgenes del río, con un sorprendente final en Os Peares donde el Sil y el Miño deciden juntarse.

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Chantada

Chantada es una de las capitales gallegas del vino, al abrigo de sobresalientes ríos como el Miño o el Asma que otorgan unas magníficas condiciones para conseguir caldos de calidad.

El pueblo conserva hermosas calles y acogedoras plazas en su casco histórico, con edificios destacables como la Casona dos Lemos, del siglo XVI (actual Casa da Cultura).

De Chantada al puente de San Fiz
Fervenza

Desde las riberas del río Asma iniciaremos el recorrido. Los primeros kilómetros transitan por carreteras principales, en paralelo al curso do río, que discurre nervioso al encuentro con el Miño. Una larga bajada lleva a la zona de viñedos, abriéndose de repente las vistas hacia una impresionante ladera de bancales.

Un desvío conduce al puente de San Fiz, volteando las terrazas entre vides y pequeñas bodegas de cuidada forma que auxilian la labor de los cosecheros.

Del puente de San Fiz a Belesar

Camino de Belesar el itinerario casi acaricia las aguas del Miño, en el punto donde se funde con el Asma. Las laderas se diferencian entre solana y sombrío; el vino precisa el sol y las plantaciones de viñedo se orientan al sur. En frente, una destacable masa de caducifolias amplía la gama cromática de la escena.

Belesar, aldea tradicional, recibe al viajero con sus instalaciones náuticas. El contraste se debe a que el alejado embalse de Os Peares embalsa las aguas hasta este punto, permitiendo la navegación. Interesante parada, Belesar ocupa ambas riberas y pertenece a dos municipios: Chantada y O Saviñao.

De Belesar a la iglesia de Santa María de Nogueira de Miño
Igrexa

Hasta el puente de Pincelo prosiguen los viñedos y robledales. Tras cruzarlo, una estrecha pista en subida lleva a la carretera principal. El paisaje muda por momentos, aparecen los primeros pinares del recorrido pero se mantienen los bosques mixtos. Entre algún castaño se divisa, fondo, el curso del Miño.

El campanario de la iglesia de Santa María de Nogueira de Miño se divisa entre los verdes tonos de la vegetación, alineándose erguido con un clásico ciprés. La aldea, hechizante, remite a paisajes de viñedo de otras latitudes. Un tránsito súbito del bosque atlántico al viñedo de texturas casi mediterráneas. En el verano, el sol y el calor refuerzan esa sensación.

De la iglesia de Santa María de Nogueira de Miño a Os Peares

Desde aquí las vistas al río serán constantes. La elevada cota de la carretera actúa a modo de mirador continuo cuando la frondosa vegetación lo permite. El tranquilo recorrido supera aldeas de interés con relevantes iglesias como la de Santo Estevo de Chouzán o la iglesia vieja de San Xoán da Cova.

Os Peares es un lugar difícil de desentrañar; tres ríos y seis puentes situados en cuatro municipios de dos provincias. Un antiguo núcleo que se adapta a las abruptas laderas de los ríos Miño, Sil y Búbal y se reparte entre los municipios de Nogueira de Ramuín y A Peroxa (provincia de Ourense) y Carballedo y Pantón (provincia de Lugo). El famoso encuentro entre el Miño y el Sil permite comprobar cuál lleva agua, dado que la fama es cosa de ambos.

No te puedes perder

Belesar

Paso histórico sobre el río Miño, la aldea de Belesar constituye un gran ejemplo de aldea tradicional de la Ribeira Sacra. Su trama y arquitectura, con las casas amontonadas, se integran perfectamente en el paisaje de viñedo.

Los Cóbados de Belesar muestran la relevancia viaria de este enclave. Los restos de la antigua calzada romana sortean el desnivel con retorcidas curvas que reciben esa descriptiva denominación. El jacobeo Camino de Invierno, alternativa al Camino Primitivo en las épocas de nevadas, transita también por este punto.

El puente no fue construido hasta el año 1830, sobre una vieja base medieval que había sido derruida por una crecida en el 1780. Hasta ese momento se utilizaban barcas, al igual que en otros puntos del río que no disponían de paso, con lo que se fue constituyendo una tipología propia de embarcación conocida como barcas del Miño, caracterizadas por su fondo plano y por ser propulsadas por remo y vara.

El paisaje, el río, el vino de calidad… la confluencia de factores convierte a Belesar en un punto de encuentro obligado en los recorridos por la Ribeira Sacra lucense.

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