Los ayuntamientos que integran este geodestino son: Muros, Outes, Noia, Lousame y Porto do Son. Muros al norte y Noia al este son las capitales de esta tranquila y hermosa ría. Rivalizando en atractivos, tanto una como la otra tienen un casco antiguo declarado Conjunto Histórico Artístico.

Un casco que habla de un pasado noble ligado al mar y a la piedra.

Muros es una inesperada mezcla de arquitectura popular y señorial. En sus plazas, calles, arcos y soportales, conviven antiguas casas de pescadores con palacetes góticos. Noia sorprende por sus casas blasonadas, sus magníficos edificios civiles y por sus numerosas iglesias y capillas... Como "unha pequena Compostela".  La ría ofrece innumerables playas, la mayoría de arena blanquísima como las de Ancoradoiro, San Francisco, Aguieira, As Furnas o Basoñas. Hay también importantes restos arqueológicos y castros, como el de Baroña, al borde del mar y de una maravillosa playa.

Patrimonio

Los importantes elementos arquitectónicos que el viajero puede admirar al recorrer los ayuntamientos del geodestino Ría de Muros e Noia se amalgaman con los imponentes parajes naturales que rodean los núcleos poblacionales y que son el acompañamiento perfecto al ejercicio del turismo urbano y cultural. 

La grandeza monumental de las villas de la Ría de Muros e Noia convive en perfecta armonía con sus valores ambientales, con su huella histórica y con el desarrollo y el crecimiento de sus poblaciones.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Desde tiempos prehistóricos las gentes que habitaron estos parajes quisieron dejar testigo de su paso a través de representaciones artísticas y arquitectónicas como las diversas estaciones rupestres localizadas en diferentes puntos de este destino, tal es el caso de los grabados de Laxe das Rodas en Rubio o de la estación de la Cova da Bruxa, y el dolmen de Argalo, inquietante cámara funeraria con arte rupestre en su interior. También existen sobre el terreno asentamientos castreños, algunos de ellos de los más hermosos de Galicia como el imponente Castro de Baroña, con sus construcciones acariciando el mar.

Las tierras de la Ría de Muros e Noia están comunicadas, en buena parte, por majestuosos puentes, como el puente Grande o el puente de Traba; y, como no, el Puente Nafonso, con sus impresionantes veinte arcos de perfil ojival.

No son sino ejemplos de una grandiosidad arquitectónica que se extiende por toda la comarca en forma de pazos urbanos, viviendas burguesas, pazos góticos o santuarios como el de la Virxe do Camiño en Muros,o iglesias como la de Esteiro, la de Tal, la de San Xoán de Roo o la de San Martiño (una manera inigualable de coronar la hermosa plaza del Tapal noiesa). También los cenobios Galicia a través del monasterio de San Xusto de Toxos Outos, Bien de Interés Cultural, igual que lo es el Conjunto Histórico de la vila de Muros. En el campo de la arquitectura religiosa, la Ría de Muros e Noia esconde curiosidades como la iglesia de Santa María A Nova, en Noia, también Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1973, ya que en ella se guarda un depósito de laudas gremiales de los más grandes de Europa, con más de doscientas lápidas sepulcrales que representan oficios de los gremios medievales.

Son también ejemplos destacables de la arquitectura civil de esta zona construcciones como la Casa Caldeirón, la Casa Anido o la Casa Romaní en Muros o el faro de Louro. Las gentes de esta zona viven con el mar dentro de sus vidas. El oficio del mar y la consciencia de su presencia se palpan en la cultura de estas tierras donde, sin embargo, encontramos también otros recursos que fueron en algún tiempo de gran importancia para los habitantes de ayuntamientos como el de Lousame. Tal es el caso de las Minas de San Finx, cuya explotación concluyó la finales de los 80 con el cese de la actividad extractiva pero que en la actualidad está a ser rehabilitado el poblado de la mina y acondicionándose para acoger un museo y un centro de interpretación en la antigua escuela.

Espacios naturales

Es suficiente con meter los pies en el agua del Atlántico al recorrer arenales como los de San Francisco, O Ancoradoiro, Testal, Boa o A Aguieira para quedar enamorado del olor salado de esta costa.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Desde el cabo Uía se pueden contemplar la isla de A Creba y la Illa Vella y escuchar las leyendas que nos hablan sobre moros y princesas hechizadas. La Ría de Muros e Noia es, de por sí, un espacio para el hechizo. As Brañas da Pedra do Cuadro, las altas cumbres del Barbanza y de la serra de Outes son parajes de una belleza paisajística tal que vale la pena cualquier largo viaje para poder conservarlos en la retina.

Pero de todos los importantes espacios naturales de la zona tres tienen la protección merecida dentro de la Red Natura 2000.El monte y la laguna de Louro, que presenta una afortunada conjunción de laguna, playas, pedregales y faros. El estuario del río Tambre, en donde los paisajes campesinos conviven con los marineros. Y parte del complejo húmedo de Corrubedo que se extiende por la franja litoral del ayuntamiento de Porto do Son.

Fiestas y gastronomía

Las tradiciones populares son también muy importantes para la vida de las gentes de la Ría. Costumbres como el mercado semanal en la Rúa do Curro de Noia, el paseo dominical por la señorial Alameda de la villa, presenciar alguna vez el Gran Premio de Carrilanas de Esteiro, en Muros (declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia).

DESTACADO: Villas de Muros y Noia

Los cascos históricos de las villas de Muros y Noia esconden tesoros de la vida marinera y de la arquitectura tradicional que merece la pena descubrir. Sus originales estructuras urbanas y su aire entre rústico y señorial ocultan joyas como el Muíño de Marea do Pozo do Chacón, en Muros, que es un molino que aprovecha la energía del flujo de las mareas. Es uno de los pocos que existen en Galicia y uno de los de mayores dimensiones de España.

El escritor Otero Pedrayo calificó a Noia como la mejor villa ojival gallega, por la profusión de construcciones góticas en su hermosísimo casco histórico. El tipismo de sus casas pescadoras se suma al encanto de lo que se ha dado en llamar la pequeña Compostela.

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