RÍA DE MUROS E NOIA

Rías y playas
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Localización

Coordenadas:
42º 45' 31.0" N - 8º 59' 50.5" W

Descripción

La Ría de Muros e Noia se alarga, como el resto de las Rías Baixas, en dirección sudoeste a nordeste, en forma de hendidura abierta en medio de rocas graníticas. Al analizarla en su conjunto, se observa con claridad un acusado contraste entre su sector septentrional, más quebrado, con numerosos entrantes y salientes, y el meridional, más rectilíneo y abierto, de formas más suaves.
Las rocas graníticas condicionan la mayor parte de los paisajes. Ello es perfectamente visible en el sector de Baroña, en la margen meridional de la ría, y el de Monte Louro, en la septentrional.
En Baroña, muy cerca de Porto do Son, los muros de piedra del castro que allí se emplaza desde siglos, se confunden con las lajas abiertas por el tiempo. En el Monte Louro, próximo a Muros, una extensa gama de formas geométricas sobresalen en las laderas como si algún escultor las hubiera ordenado de manera racional para que los amantes de las caminatas las contemplen. A sus pies, asociada a un extenso arenal cubierto de dunas, el visitante puede admirar una de las lagunas costeras más hermosas de Galicia.

En el margen septentrional de la ría se emplaza Muros; en su fondo, Noia. Se trata de dos villas señoriales construidas de piedra granítica, de la misma -o semejante- con la que las olas y los vientos labraron las formas de Baroña o Louro o los sectores acantilados que bordean el mar.
Muros es una localidad abierta al mar desde sus orígenes medievales. Conserva el tipismo en sus plazas y calles. Magnífico templo parroquial, antigua colegiata de Santa María. El recién llegado se encontrará con rías estrechas y serpenteantes que confluyen en pequeñas plazas a las que se asoman acogedores soportales. Al deambular por ellas se puede aprehender el calor de la historia pasada escrita por personajes anónimos, por artistas, escritores o pilotos.

En el fondo de la ría se emplaza Noia. Las raíces medievales también se manifiestan en la estructura de la villa: calles estrechas, soportales, casas señoriales.
Su historia comenzó cuando Fernando II decretó el traslado de la villa desde el lugar de la Barquiña al actual. La leyenda, sin embargo, dice que fue Noé quien fundó la villa y ello quedó materializado en su escudo. En su interior destacan la iglesia de San Martiño, del siglo XV o el convento de San Francisco, al lado de la actual Alameda.
La ría, además, acoge en sus orillas a otros núcleos de interés. En su margen meridional se emplaza Porto do Son, hermosa villa que conserva gran parte del saber marinero de sus gentes, y Portosín, con su importante puerto deportivo.

Última actualización: 06/03/2017
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