El mar de Lira, en la ensenada de Corcubión, se puede considerar que marca el límite entre las Rías Baixas y la Costa da Morte.

La conocida como Costa da Morte representa el inicio de las Rías Altas por el sur. Su espectacular belleza se sintetiza en vertiginosos acantilados, playas salvajes de arena blanca y fina, dunas móviles y marismas.

El juego de corrientes marítimas, polares y subtropicales, creó aquí un hábitat especial, hoy reserva marina de interés pesquero. Es el santuario de la cría y reproducción del pulpo. Así que os proponemos una escapada para disfrutar de este manjar en todo su esplendor, pescando, cocinando, saboreando y viviendo el mar como un oriundo más.

Día 1º

Carnota y Lira rivalizan por el hórreo más grande de Galicia

 

 

Llegaremos por la tarde a Lira, en el ayuntamiento de Carnota. Os recomendamos elegir una casa de turismo rural con servicio de cocina casera, donde preparan de manera exquisita cualquier producto que llega a su puerto.

Antes de cenar os proponemos un paseo por este pueblo tranquilo. Uno de sus elementos más característicos es el hórreo de estilo “fisterrán”, con cuerpo rectangular de granito y estrechas rendijas cinceladas en toda su anatomía. Destacan dos que rivalizan en dimensión y monumentalidad: el de Carnota y el de Lira. El hórreo de Carnota está considerado Monumento Nacional y, oficialmente, es el más grande de Galicia. Tiene una longitud de 34,76 metros y está soportado por 22 pares de pies. Además, forma un excepcional conjunto arquitectónico con la iglesia de Santa Comba, la casa rectoral y un palomar.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

En coche alcanzamos el núcleo urbano de Carnota en menos de cinco minutos, siguiendo la AC-550, hasta llegar a su plaza, en cuyo entorno es posible aparcar. Desde aquí es fácil llegar al hórreo de Lira, del que sus vecinos aseguran que gana en centímetros al de Carnota. Desde la calle Miñortos, en el tramo urbano de la misma AC-550, dejando el mar a la izquierda, encontraréis un desvío a la derecha que señaliza el camino hacia la iglesia de Lira, donde hallaréis la impresionante construcción rural.

De vuelta al alojamiento, os aconsejamos que no escojáis pulpo para la cena. Lo reservaremos para la jornada de mañana, ya que será uno de los grandes protagonistas en nuestra travesía por el mar de Lira.
 

Día 2º

Una jornada de pesca en el mar de Lira

 

Será necesario madrugar un poco para aprovechar intensamente la jornada de pesca deportiva y sostenible que os proponemos en la Reserva Marina de Interés Pesquero Os Miñarzos. Con un buen desayuno a base de productos caseros y naturales que aquí acostumbran a servir, nos dirigimos al puerto de Lira, Portocubelo, bajando desde el mismo pueblo.

Os maravillará ver el puerto tan tranquilo, con pequeñas lanchas naseiras y de seito a pie de playa, cabeceando levemente sobre sus aguas cristalinas. De hecho, siempre estuvo “desnudo” hasta la intervención heroica de sus habitantes, que en 1966 acudieron al rescate de 166 náufragos de la Fragata Ariete. Los sacaron del agua y los alojaron en sus casas. Esta actuación le valió al ayuntamiento de Carnota el sobrenombre de “muy humanitario”. En agradecimiento se construyó el primer dique de abrigo de este puerto.   

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Los pescadores del pueblo nos iniciarán en la pesca deportiva sostenible

Embarcamos sobre las 9,30 de la mañana en la lancha de uno de los pescadores del pueblo. Lo habitual es que sea el apodado Pepe da Cacha quien nos guíe en esta jornada de pesca deportiva sostenible. Hombre curtido por el mar, a los neófitos les iniciará en el arte de la pesca, desde cómo montar la caña o tirar el hilo hasta cómo poner la carnada. Los más aficionados adquirirán nuevas habilidades típicas de estos marineros.

Sargos, maragotas, pintos, fanecas o xulias son especies que podremos pescar, respetando siempre de manera estricta los tamaños, vedas y topes de capturas por ser, además, zona de especial protección. Tendremos también la posibilidad de practicar la pesca “sin muerte”, devolviendo las capturas al mar. La jornada proporciona todos los ingredientes para que, al tiempo que disfrutamos de la pesca deportiva, cuidemos del medio marino colaborando en la conservación de los recursos pesqueros. Es importante llevar alguna ropa de abrigo, que nunca sobra en este litoral.

Comemos nuestras propias capturas

Os emplazamos a que aprovechéis vuestras propias capturas para la comida. Podéis convenir con el patrón su preparación en el barco o en alguna taberna marinera o restaurante de la zona. Cocinarán vuestra pesca al modo tradicional, en deliciosa caldeirada, a la parrilla o acompañada de exquisitas salsas marineras. Incluso podéis entrar hasta los fogones y participar vosotros mismos, aprendiendo los distintos tratamientos culinarios que merecen estos productos recién salidos del mar.

De paseo por la playa de Carnota, una de las más bellas del mundo

La sobremesa no podrá ser más estimulante si mientras disfrutáis de un paseo os descalzáis e imprimís vuestras huellas sobre la blanca y finísima arena de la playa de Carnota, una de las más bellas de Galicia e incluso del mundo, según la prestigiosa publicación alemana Traumstrände. Esta media luna de siete kilómetros forma un conjunto único de dunas y marismas con una laguna interior que acoge comunidades animales y vegetales de gran interés.

Os recomendamos partir del mismo corazón de la playa, donde la desembocadura del río Valdebois ofrece un maravilloso espectáculo en la zona conocida como Boca do Río. Los aficionados a la observación de las aves deben saber que éste es el refugio de muchas especies durante sus movimientos migratorios y uno de los pocos lugares de Galicia donde anida la píllara papuda (Charandrius alexandrinus).

Aprendemos a preparar el pulpo en un taller gastronómico

Con esta imagen en la retina volvemos a Lira para entregarnos al rey de los productos locales, el pulpo, que encuentra en este mar un hábitat excelente para su cría y reproducción. Os proponemos participar en un taller gastronómico organizado por un restaurante y albergue local. Además de ayudarnos a obtener el punto exacto de cocción, nos mostrarán formas alternativas de preparar este cefalópodo. A la parrilla, con almejas o en paté son algunas de las posibilidades que nos ofrecerá su cocinera. El cursillo se completa con la elaboración de postres caseros.

Listos para su degustación, el lugar idóneo es la terraza del local. Abierta al mar de Lira, proporciona una vista inmejorable a la playa de Portocubelo. Si es verano, afinando el ojo alcanzamos a ver la playa de Carnota en forma de grandes lenguas de arena.

Día 3º

Visitamos una antigua caseta de pescador convertida en museo 

 

En la mañana de la despedida volveremos a Portocubelo, donde visitaremos la emblemática Caseta de Pepe do Cuco. Es una antigua caseta de pescador restaurada y convertida en museo, que resulta un lugar pintoresco y donde se ofrece la mejor interpretación de la vida marinera de esta villa. Encontramos lanchas típicas de madera, antiguas artes de enmalle para la pesca de la sardina y nasas para atrapar el pulpo, usadas tradicionalmente por estos pescadores.

Dos mariscadoras harán de guías

El museo contiene el único cascadeiro visitable de Galicia, una instalación donde antiguamente se curtían las artes de enmalle, sumergiéndolas en un preparado a base de cáscaras de pino para evitar que se pudrieran en el mar. Otro gran aliciente es la compañía de dos mariscadoras del pueblo, con larga tradición familiar. Son las anfitrionas perfectas, porque además de un gran conocimiento de su oficio, su particular manera de contar multiplica el atractivo de la visita.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

El recorrido incluye la lonja y una antigua fábrica de salazón de sardina, hoy abandonada. Lo culminamos en la taberna del puerto, tomando una suculenta tapa acompañada de historias de pescadores.

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