La isla de A Toxa concentra el lujo, la esencia de las aguas mineromedicinales y la riqueza del mar. 

Está situada en plena ría de Arousa, una potencia marisquera. Por ello os proponemos un plan para conocer las claves que convierten los mariscos y pescados de esta ría en un afamado manjar. Lo haremos a pie de batea, compartiendo una jornada de pesca o mariscando; guiados por los que mejor conocen estas actividades, los profesionales del mar. Y sin renunciar a alguna sesión de relax marino y termal.



Día 1º

Sesiones relajantes en balnearios, talasos o spas 

 

Llegaremos al hotel a primera hora de la tarde. La isla de A Toxa tiene una oferta hotelera de extraordinaria calidad. Cuenta con balnearios, centros de talasoterapia y spas. El Nobel Santiago Ramón y Cajal ya recomendaba sus aguas para combatir afecciones reumáticas, respiratorias, dermatológicas y del sistema nervioso, entre otras.

Será muy relajante pasar lo que nos queda de tarde en el hotel, en sus zonas de spa y de esparcimiento termal, entre baños de burbujas y chorros, o probando un tratamiento de talasoterapia. Los hay tan sugestivos como los que combinan las propiedades del agua marina con las del vino albariño.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

El espectáculo de contemplar una puesta de Sol en A Toxa

Recomendamos un pequeño paseo por la isla antes de la cena. Su gran pinar, en el centro, las sendas que discurren paralelas a las urbanizaciones o la orilla del mar invitan a ello. Y, si es posible, no debemos perdernos el maravilloso espectáculo de contemplar un ocaso en A Toxa. De vuelta al hotel para cenar, encontraremos una cocina con fundamento, que trata con máximo respeto el extraordinario producto de estas rías, sus pescados y mariscos.

Día 2º

 

Un curso de marisqueo en A Toxa y comida en el puerto de O Grove

También existen alternativas muy marineras para entretener la mañana sin salir de la isla de A Toxa. Si la marea está baja podemos hacer un pequeño curso práctico de marisqueo y vivir el día a día de las mariscadoras. Bajo su guía realizaremos una ruta de unas tres horas, durante la cual aprenderemos a extraer las almejas y berberechos de la playa, las técnicas para reconocer qué bivalvo se encuentra enterrado en la arena y saber cómo distinguirlos. Al paso nos saldrán otras especies como algas, lombrices o caracolas.

A la hora de comer nos rendiremos al producto local, regado de albariño. Frente al puerto do Grove encontraremos abundantes marisquerías. Si nuestra visita es en octubre podemos asistir a la Festa do Marisco. Aquí el producto no solo se degusta “al natural” o cocido, sino que también se presenta en empanadas, salpicón, croquetas y bajo tratamientos culinarios innovadores. En el entorno del puerto se alza el monumento a la familia mariscadora, una bella representación en granito del escultor Alfonso Vilar.

Tras la comida, un paseo por el malecón nos proporcionará agradables bocanadas de aire marino. Mientras estiramos las piernas nos recrearemos en el dibujo costero de la ría.

El bullicio de la lonja

La tarde es el momento de ebullición en la lonja do Grove. Podemos visitarla acompañados por las mariscadoras o el patrón de las embarcaciones de pesca o marisqueo, si hemos participado en estas actividades durante la mañana, o recurriendo a guías especializados. Siempre resulta una experiencia vibrante, sobre todo el momento de la subasta, rica en olores y en sonidos, pues cuando las pujas no son electrónicas se hacen a viva voz. Nos explicarán en tiempo real el proceso de entrada, pesaje, etiquetado y selección del marisco y del pescado.

Una visita al acuario de Punta Moreiras

Pero si por la tarde preferimos una visión más reposada y de conjunto de los ecosistemas marinos de las Rías Baixas, el acuario de Punta Moreiras es el mejor escaparate en tierra. Salimos de O Grove hacia la PO-9101 y a tres kilómetros un cartel nos indica el desvío que debemos seguir. No será más de un cuarto de hora en coche.

En el acuario encontraremos los moluscos, crustáceos y peces de este hábitat. Jugar a reconocer lubinas, doradas, besugos, gallinetas, fanecas, sargos o pintarrojas en movimiento puede ser un reto más difícil de lo imaginado. El acuario también acoge a invitados de ecosistemas tropicales. Su comunidad acuática es un sistema vivo, en continuo cambio. Un día podremos coincidir con el pez león o el tiburón bambú y otro ver cómo la morena cebra serpentea en estas aguas. Y nos asombraremos viendo alimentar al tiburón toro, el escualo de mayor tamaño del centro.

Las exposiciones ilustrativas convierten a este acuario en un verdadero centro de interpretación de los hábitats acuáticos de las Rías Baixas. Maquetas de barcos o reproducciones de casas marineras resaltan, en miniatura, las peculiaridades del territorio. Para culminar la visita podemos tomar algo en su terraza mirando al mar. Y reemprender el camino al hotel o quedarnos a cenar por la zona.

Día 3º

En las cetáreas preparan marisco para llevar

 

  

Tras el desayuno y antes de abandonar la isla podéis ir al encuentro del estandarte más marinero de la isla de A Toxa, la Capilla de San Caralampio o Capilla de las Conchas, así conocida porque todo su exterior está forrado de conchas de vieira.

En el camino de vuelta es obligatorio pasar de nuevo por O Grove. La localidad es el gran almacén de marisco de Galicia. No dejéis de acercaros a una de sus múltiples cetáreas, donde lo mantienen a punto, vivo en agua de la ría, para que estos crustáceos selectos, como la centolla, la nécora o el camarón, lleguen al plato con la mayor frescura.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

En algunos sitios los preparan para llevar, en la cantidad deseada, embalados en cajas que hacen cómodo e higiénico su transporte y donde el marisco conserva las condiciones idóneas para su consumo en el punto de destino. Podemos adquirirlo pensando en nosotros o sorprender gratamente a alguien con este agasajo, pues se preparan de manera muy cuidadosa para regalo.

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