En Tui comienza esta aventura de una semana. En O Grove nos embarcaremos en un catamarán para hacer el itinerario marítimo-fluvial por la Ría de Arousa y el río Ulla, rememorando la llegada por mar a Galicia del cuerpo del Apóstol Santiago. Desde Padrón, seguiremos el Camino hacia Santiago

A nuestro encuentro saldrán poblaciones bañadas por aguas dulces y saladas que incluyen una catedral-fortaleza, puentes medievales y hasta un conjunto de hórreos a orillas del mar

Os proponemos una semana para conocer el sugerente trazado del Camino Portugués desde Tui a Santiago. Durante el trayecto recrearemos la leyenda de la “Traslatio” jacobea por una atractiva ruta marítimo-fluvial que asciende por la mayor ría de Galicia y remonta el cauce fluvial del río Ulla. A nuestro encuentro saldrán poblaciones bañadas por aguas dulces y saladas que incluyen una catedral-fortaleza, puentes medievales y hasta un conjunto de hórreos a orillas del mar.

Más información...
- Museo Provincial de Pontevedra. www.museo.depo.es
- Monasterio de San Xoán de Poio. 986 770 244 (Monasterio)/986 770 000 (Hospedería)
- Museo do Pobo Galego. www.museodopobo.es
- Centro Galego de Arte Contemporánea (Santiago): www.cgac.org

 

Día 1º

La encantadora villa de Tui nos acoge en el inicio de nuestro periplo
 

Os sugerimos llegar a primera hora de la tarde a Tui, accesible por la AP-9, la A-55, la N-550 y la PO-552. Es una hermosa villa enriquecida por el paisaje fluvial del río Miño y su carácter fronterizo con Portugal.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Fue una de las capitales de Galicia hasta 1833 y posee la única catedral de toda la provincia de Pontevedra. Motivos más que suficientes para dejarse perder entre sus calles, una vez instalados en el alojamiento escogido de entre una variada oferta, en la que destaca el Parador, situado a un kilómetro del centro, frente al Puente Internacional diseñado por Eiffel, que comunica con Portugal.

Comenzamos la visita ascendiendo al promontorio que es la villa de Tui. Sentiremos que el tiempo se detuvo en el medievo al subir por las Rúas Canicoba, Entrefornos, do Corpo Santo o al pasar por el túnel de Encerradas. Éste es un pasadizo abovedado bajo el convento de las Clarisas que comunica la parte alta con la zona entre murallas. Las manos de las monjas que lo habitan amasan los “pececitos”, unos deliciosos dulces de almendra. Su receta es un secreto entre muros pero que no impide saborearlos, pues se pueden adquirir en el convento o en las confiterías.

Los muros del convento de las Clarisas
guardan el secreto de la receta de los “pececitos”,
deliciosos dulces de almendra típicos de Tui

Ya en la cima visitamos la Catedral de Tui, bello edificio mezcla de templo y fortaleza. Su puerta occidental merece la fama de encontrarse entre las más hermosas del gótico español y nos ofrece imágenes inusuales como la de la Virgen María tendida en una cama, que representa la Natividad. Desde este punto se domina la cuenca del río Miño en toda su frondosidad, con sus bosques de ribera y fértiles valles, salpicados de huertas y grandes viñedos.

Angula o lamprea, regadas con vinos de O Rosal

A la hora de cenar, no olvidéis que Tui se conoce como la “capital do meixón” (angula), con fiesta gastronómica el domingo de Pascua. Este manjar se sirve en cazuelitas de barro con el típico mollo (salsa) picante. Del estuario del Miño también sale su afamada lamprea o el sábalo. Los vinos de O Rosal, dentro de la Denominación de Origen Rías Baixas, son el compañero ideal de estos platos.

Día 2º

De Tui a Redondela
  

Después de desayunar iniciamos a pie la primera etapa gallega del Camino Portugués, entre Tui y Redondela, caracterizada por un trazado suave que sigue el cauce del río Louro, alternando caminos con pistas asfaltadas.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Partimos a la salida de Tui, junto al imponente cruceiro dieciochesco de Rebordáns y su iglesia románica, cuyos capiteles narran escenas de la cena de Herodes.

La ruta avanza hacia la capilla Virxe do Camiño, después de atravesar Ponte da Veiga sobre el río Louro. Más adelante, por una pista forestal, alcanzamos Ponte das Febres sobre el río San Simón. Recibe este nombre porque dicen que aquí enfermó de muerte San Telmo. Podéis leer en una placa la referencia al suceso.

Abrigados por la vegetación de ribera del río Louro llegamos a la aldea de A Magdalena. Saliendo de la población encontramos un calvario formado por cinco cruceiros y luego un precioso puente de losas sobre el Louro. Continuamos hasta Ribadelouro dejando al poniente las Gándaras de Budiño, un humedal de gran valor ecológico y arqueológico.

Paramos a comer en O Porriño

Y por fin llegamos a la localidad de O Porriño, donde nos encontramos con la capilla de San Benito, la iglesia de Santa María y el ayuntamiento, una caprichosa y monumental obra del arquitecto Antonio Palacios, natural de la localidad, que os asombrará.

Pararemos a comer en la villa, famosa por su pan de gruesa corteza y abundante miga, muy buen compañero para un plato de callos, cuya fiesta gastronómica se celebra aquí a finales de verano.

Pasamos por Mos y cenamos guiso de chocos en Redondela

Tras reposar la comida emprendemos la ruta hasta el núcleo principal de Mos, que atravesamos pasando por la iglesia de Santa Eulalia, el Pazo de los Marqueses de Mos y el cruceiro policromado de Os Cabaleiros adornado con dos farolillos.

Luego el Camino asciende hasta el Alto de Inxertado, pasa por el miliario romano de Vilar de Infesta y atraviesa la meseta de Chan das Pipas.

A partir de aquí el trazado coincide con la N-550 hasta internarnos en Redondela, donde nos encontramos con el convento de Vilavella y luego pasamos bajo el vistoso viaducto Pedro Floriani.

En la cena podemos probar el guiso de chocos en su tinta, tan popular en la localidad, que ofrece buen alojamiento, tanto en sus albergues, hoteles o pensiones, como en excelentes pazos y casas rurales.

Día 3º

De Redondela a Pontevedra
  

Después de madrugar y tomar un desayuno energético estamos listos para comenzar una nueva etapa del Camino, la que une Redondela con Pontevedra.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Salimos de la población bajo el llamado viaducto de Pontevedra, que sigue uno de los modelos popularizados por Eiffel. No en vano Redondela se conoce como la “villa de los viaductos”, que le conceden encanto y que ha seducido a ilustres personajes; entre ellos Lorca, que en una ocasión dijo: “he viajado por un pueblecito caído del cielo”. Después contemplamos la fachada barroca de la capilla de Santa Mariña y, dejando atrás la villa, el Camino se introduce en un bosque y desciende hasta Setefontes.

Degustamos las ostras de Arcade

Entramos en el ayuntamiento de Soutomaior por Arcade, localidad famosa por la calidad de sus ostras, donde podemos hacer un alto y degustarlas con unas gotas de limón. Tras el reposo reemprendemos el Camino, que más adelante pasa por el histórico Ponte Sampaio sobre el río Verdugo, donde se libró una batalla que supuso la retirada de los franceses durante la Guerra de la Independencia. A la altura de A Canicouva atravesaremos un evocador camino empedrado en dirección a Pontevedra y su santuario de la Virgen Peregrina, donde concluimos la etapa.

El casco histórico de Pontevedra es uno de los mejor conservados de Galicia.

Comprobaréis que Pontevedra tiene mucho que ofrecer y os animamos a callejear por su casco histórico, que presume de ser de los más hermosos y mejor conservados de Galicia. En sus mesones, tabernas y restaurantes encontraréis buenos productos de la ría y vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas.

Si hace buen día os recomendamos dar un paseo por las orillas del río Lérez que os conduzca a las marismas de Alba, catalogadas como Lugar de Importancia Comunitaria, o hasta la Illa das Esculturas, accesible por varios puentes y pasarelas. Aquí no sólo hallaréis obras de arte con el nexo común del granito, sino que os mezclaréis con los pontevedreses, que disfrutan de este espacio para hacer deporte, leer, pasear u organizar picnics. Los juegos acuáticos de patos, cisnes, garzas y martines pescadores os entretendrán durante el paseo.

Pero si el día no acompaña, nada como buscar refugio en las Salas Navales del Museo Provincial. En la Cámara del Numancia os envolveréis por la sensación realista de estar en el primer buque acorazado de España.

Podemos cenar y dormir en el monasterio de San Xoán de Poio

Otro lugar imprescindible es el monasterio de San Xoán de Poio, a unos tres kilómetros de la ciudad, en el vecino municipio de Poio, y situado en un precioso altozano que domina la ría. Son muchos los tesoros artísticos y bibliográficos que guarda este edificio, cuyos orígenes se remontan al siglo VI. Como peregrinos, no debéis perderos el monumental mosaico “Camino de Santiago”, del artista checo Antoine Machourek. Además, el monasterio cuenta con hospedería donde cenar y dormir.

Día 4º

Embarcamos en O Grove
  

Durante la jornada viviremos una de las etapas más curiosas de esta peregrinación, la que reproduce la “Traslatio” del Apóstol Santiago.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Como parte de la ría de Arousa y transcurre por vía marítimo-fluvial, podemos invertir la mañana en un entretenido recorrido por la costa hasta llegar a O Grove, puerto de embarque para realizar esta ruta marítima.

Visitamos el encantador pueblo de Combarro, esculpido en la roca

Para llegar a O Grove os aconsejamos que contratéis algún transporte público que os acerque a los principales puntos de interés de este tramo de costa de la ría de Pontevedra. La primera parada será en Combarro . Es un pueblo cautivador por su arquitectura marinera, sus hórreos, cruceiros y su interesante enclave, en pendiente sobre la ría de Pontevedra y esculpido en la roca. Os sugerimos hacer un recorrido que conduce desde la plaza de San Roque, en el casco histórico, hasta la playa de Padrón. Desde el arenal obtenemos una panorámica sorprendente de la población, en la que veremos unos treinta hórreos a pie de mar.

O Grove, la capital del marisco

Al terminar la visita continuamos por la misma carretera rumbo a O Grove, conocida como la “capital del marisco”, donde llegaremos a la hora de comer. Las marisquerías que se concentran en torno al puerto presentan el manjar “al natural”, cocido, en empanadas, salpicones, paellas o acompañados de jugosas salsas.

Emulamos la “Traslatio” a bordo de un catamarán, entre O Grove y Pontecesures

Desde el puerto saldrá por la tarde el catamarán que recorre la Ruta Xacobea do Mar de Arousa e Río Ulla, emulando la “Traslatio”, el legendario trayecto que siguieron los discípulos del Apóstol Santiago, transportando sus restos en una barca de piedra desde Jaffa (Palestina) a Iria Flavia (Padrón).

Navegamos por la ancha ría de Arousa, variada en paisajes que ofrecen a nuestra vista playas, ensenadas, cabos, islas, villas y pueblos marineros. Hacia la desembocadura del Ulla rozamos las riberas del archipiélago de las Malveiras, donde encontramos el primero de los cruceiros que integra el Vía Crucis acuático hasta Pontecesures, localidad a la que arribamos remontando completamente el cauce del río y dejando atrás las brañas de Lestrove y las veigas de Laíño.

Seguimos los rastros de esta leyenda en Padrón

Al otro lado del gran puente de piedra de Pontecesures se encuentra Padrón. Aquí podéis seguir la pista de esta leyenda en la iglesia neoclásica de Santiago, en cuyo interior se conserva el “pedrón”, una antigua ara romana a la que, según se cuenta, fue amarrada la barca de piedra en la que se trajeron los restos del Apóstol Santiago. En las cercanías del Paseo do Espolón debéis buscar la fuente del Carmen para encontrar un precioso relieve de piedra de la “Traslatio”.

En Caldas de Reis podemos disfrutar de sus aguas termales

Si os queda algo de tarde por delante os proponemos coger un transporte para acercaros hasta Caldas de Reis, famosa por su riqueza termal. Así podéis culminar la jornada de manera relajada en sus balnearios, disfrutando de los beneficios de las aguas mineromedicinales o recibiendo un masaje reparador.

Si antes de regresar a Padrón a dormir decidís cenar en Caldas de Reis, probad su exquisita empanada de lamprea o las truchas del Umia, con su roscón de postre.

Día 5º

De Padrón a Santiago de Compostela
  

Tras el desayuno emprendemos la última etapa del Camino Portugués entre Padrón y Santiago de Compostela.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

A la salida de la villa una escultura representa a un peregrino caminando. Desde aquí se inicia un trayecto que llega prácticamente en línea recta hasta A Escravitude, donde destaca su magnífico santuario barroco de artísticas torres y escalinata. En su interior encontraréis un retablo pintado en oro con imágenes y pinturas murales.

Después de un tramo de bosque la ruta cruza la vía del ferrocarril en el lugar de Angueira de Suso y nos encaminamos hacia Rúa de Francos, adornada por un cruceiro gótico. Un desvío conduce a las ruinas del Castro Lupario, morada de la legendaria Raíña Lupa (la reina Loba), que, según la tradición jacobea, ofreció los bueyes para unir al carro que transportaría los restos del Apóstol hasta su lugar de enterramiento.

Recorremos una serie de núcleos como Osebe, Casalonga, Pedreira, cada vez más poblados, hasta llegar a O Milladoiro, población muy bien dotada de servicios, donde podemos detenernos a comer. Después de descansar emprendemos la ruta en dirección a Agro dos Monteiros, desde el que se regalan las primeras vistas sobre las torres de la Catedral de Santiago.

La Reina Lupa
ofreció los bueyes
para unir al carro que transportaría
los restos del Apóstol

Llegamos a Santiago de Compostela

El viejo Camino medieval deja a un lado las ruinas del castillo arzobispal de A Rocha Vella y después llega al barrio de A Choupana, ya cerca de la capilla de Santa Marta, en plena ciudad de Santiago de Compostela. Avanzamos por la avenida Rosalía de Castro y la de Xoán Carlos I, dejando la Alameda a la izquierda. Nos adentramos en el casco histórico por Porta Faxeira, una de las siete puertas que permitían el paso a través de la muralla medieval de la ciudad, hoy desaparecida.

Cruzamos la Rúa do Franco, una de las vías más activas del casco histórico, donde se concentran numerosos restaurantes que exhiben a su entrada, en acuarios y vitrinas refrigeradas, el buen producto gallego, en particular carnes, pescados y mariscos.

Culminaremos el trayecto en la Praza do Obradoiro, en busca de la recompensa de ver la fachada de la catedral y sus torres en todo su esplendor. La luz del atardecer concederá una atmósfera especial a la foto a la que ningún peregrino renunciaría con el majestuoso templo al fondo.

Para cenar os aconsejamos buscar alguno de los numerosos restaurantes cercanos. Además de albergues, Santiago cuenta con una gran oferta de alojamiento de calidad.

Día 6º

Una jornada en Santiago, entre piedras y jardines
  

La Catedral y su espectacular entorno

Tras desayunar lo primero será recorrer el casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Os aconsejamos posponer la visita al interior de la catedral hasta el momento de celebración de la Misa del Peregrino. Mientras, podéis entreteneros contemplando las distintas fachadas del templo y sus plazas en un recorrido detenido para apreciar aún más su belleza y valor artístico, junto con sus calles circundantes.

Cuando se anuncien las doce con el profundo “do” de la garganta de la Berenguela, la campana más grande de la catedral alojada en su Torre do Reloxo, dirigiremos nuestros pasos al interior del templo. Procuraremos el abrazo al Apóstol, para lo que deberemos subir al camarín del altar mayor, donde se encuentra su efigie. Después podemos descender a la cripta y detenernos un momento ante la urna de plata donde se dice que reposan los restos del Apóstol y sus discípulos Teodoro y Atanasio.

En determinadas fechas litúrgicas se hace volar el botafumeiro, un incensario gigante, en el transepto de la catedral, casi rozando la bóveda. Las brumas espesas de incienso inundan el ambiente de olor y magia y nos dejan imágenes y sensaciones difíciles de olvidar.

Nos sorprenderá el parque de Bonaval, con su cementerio desacralizado

A la hora de comer podemos elegir un restaurante, mesón, churrasquería, marisquería o taberna, que de todo hay en Santiago. Dedicaremos la tarde a dar un paseo por los espacios verdes urbanos de Compostela. Os recomendamos dirigiros a San Domingos de Bonaval, desde donde obtendréis perspectivas sensacionales de la ciudad y donde se encuentra un cementerio desacralizado cuyo encanto y especial acústica sirve en ocasiones de escenario a espectáculos musicales.

Tradición y modernidad frente a frente

El acceso al parque de Bonaval está flanqueado por un lado por el Museo do Pobo Galego, que alberga la más importante recopilación de la cultura y etnografía de Galicia. En su interior podemos ver la célebre escalera en espiral triple, diseño de Domingo de Andrade, una joya de equilibrio y armonía. Del otro lado se encuentra el Centro Galego de Arte Contemporánea, interesante además de por su contenido por el propio edificio, del arquitecto portugués Álvaro Siza.

Después de la cena no debemos renunciar a salir de noche por Santiago. Podemos tomar una copa tranquila en alguno de sus clásicos pubs y pasear por las calles, que resultan hechizantes cuando la luz amarilla de las farolas roza con la piedra del suelo y de los edificios.

Día 7º

El Mercado de Abastos y sus paisanas
  

No podemos despedirnos de Santiago sin conocer su Mercado de Abastos en plena efervescencia.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Es el principal de la ciudad y el más tradicional. Os animamos a recorrer todos pasillos del magnífico edificio de piedra, donde os inundarán los múltiples olores, colores y sonidos. Los tenderos invitan en todo momento a comprobar la calidad de sus productos.

Una de sus mayores peculiaridades es que aún perdura la figura de la “paisana”, que vende a pie de plaza la cosecha de su huerta, la miel de sus colmenas, los huevos de sus gallinas e incluso los pollos vivos de su corral. Las más conocidas son las pementeiras de Padrón.

Además, en su recinto algún restaurante nos preparará para comer los productos que hayamos adquirido en la plaza.

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