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Plantilla: miradoiros

MAR INIFINITO

Del faro de Laxe a la Punta de O Roncudo... mareas vivas en la ría de Corme e Laxe
Campana de Anllóns,
Noites de lunar,
Luna que te pós,
Detrás do pinar
Campana de Anllóns (Eduardo Pondal, poeta de Ponteceso)

Laxe y Corme se miran en la distancia, sabedores de que son dos caras de la misma moneda. Este recorrido une por tierra lo que separa el mar. Con el estuario del río Anllóns como punto intermedio y el monte Branco como continua referencia visual, el recorrido entre los faros de Laxe y O Roncudo nos permitirá disfrutar de diversas perspectivas de una ría pequeña en tamaño pero grande en hermosura.

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Faro y villa de Laxe

La ría de Corme y Laxe es una de las pequeñas rías centrales gallegas. En plena Costa da Morte, la fuerza del mar marca la vida en la tierra, estando siempre presente el carácter marinero de pueblos y gentes.

Laxe y su faro son el punto inicial del recorrido. Situado en el monte de A Insua, en la parte trasera de la villa, el faro domina una amplia perspectiva con la ensenada de Laxe por un lado y la ensenada Baleeira por el otro. En esta última se localiza la curiosa y delicada playa de Os Cristais, en la que la arena fue sustituida por desgastados vidrios de enigmática procedencia.

Laxe cuenta con una gran playa, un activo puerto y diversas joyas arquitectónicas como la iglesia de Santa María da Atalaia (siglo XV) o la Casa do Arco (siglo XV), famosa por su aparición en la popular serie televisiva gallega Mareas Vivas, cuya acción transcurría en un imaginario Portozás.

De Laxe a Ponteceso
Pondal

Saliendo en dirección a Ponteceso, pasamos al lado de diversas playas de mar bravo hasta llegar a As Grelas, donde la ensenada de Lodeiro ofrece las primeras vistas del monte Branco.

El recorrido llega a Ponteceso, presidido por el puente sobre el río Anllóns y la casa natal de Eduardo Pondal. El amplio estuario del río configura un espacio natural de singular relevancia para la fauna marina y las aves, conformado por dunas, lodazales y la desembocadura del río. El itinerario transcurre en paralelo al junqueral en la búsqueda del desvío hacia el monte Branco, de amplias vistas.

De Ponteceso a Corme

De vuelta a la carretera principal buscamos Corme Aldea, descriptivo topónimo que diferencia este núcleo de Corme Porto y sirve a la vez para manifestar la doble vocación, agraria y marinera, de estas tierras.

Corme es un pueblo que mira al mar. Lejano, en pleno litoral de la Costa da Morte, más allá solo queda la punta de O Roncudo… y la inmensidad del océano.

El puerto de Corme
Roncudo

El puerto es el epicentro de la localidad, abre el camino hacia el faro, con continuas vistas sobre el mar.  Lugar mítico de la costa gallega, la punta de O Roncudo es famosa por la calidad y abundancia de sus deliciosos percebes.

El faro de O Roncudo es el punto final del recorrido. Construido en el 1920, se trata de una sencilla edificación asentada en los peñascos graníticos en medio de un paisaje modelado por vientos y agua que refleja la fiereza de la Costa da Morte.

No te puedes perder

Mirador de Monte Branco

El monte Branco es una elevación que destaca por la presencia de una gran duna. Este sistema arenoso le da una textura y un color muy característico que lleva a su denominación. La desembocadura del río Anllóns y la fuerza de las mareas generan un sistema de arrastres y asentamiento de los sedimentos que originan la playa de Barra, una alargada lengua de arena fina. La fuerza del viento desplaza parte de la arena por la ladera del monte creando una duna remontante que va desde el agua hasta una cota superior a los 100 metros.

En el punto más alto del monte Branco, en el alto das Travesas (182 m) se sitúan antenas de comunicación. Un poco más abajo, un mirador habilitado permite disfrutar de las vistas y de la tranquilidad de este entorno. Desde el monte Branco hay buenas perspectivas: de la desembocadura del Anllóns y de la zona húmeda hacia el este; de gran parte de Cabana de Bergantiños hacia el sureste; la playa de Barra en primer término hacia el sur, la isla de A Tiñosa con aguas cristalinas hacia el sudoeste; y la amplitud de la ría de Corme y Laxe hacia el oeste.

La belleza de la Costa da Morte puede ser contemplada desde esta atalaya que, constituye a su vez, un hito paisajístico  referencial en la comarca.

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