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Plantilla: miradoiros

MAR INIFINITO

Del faro de Fisterra al mirador de O Ézaro... del fin del mundo al olimpo céltico
Cheguei a Fisterra, alí onde
o sol esmaiado e silandeiro
morre no mar como umha bágoa.
Fisterra,  Manuel María

El fin del mundo.

Fisterra representa ese lugar extremo en el que la tierra se termina. En este caso no será fin sino el inicio de una hermosa ruta que bordea el litoral, pasando por lugares míticos de la Costa da Morte: Corcubión, Cee, la cascada del Xallas… y un espectacular final en el mirador de O Ézaro, al lado del monte Pindo, el olimpo sagrado de los celtas.

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Fisterra

El "finis terrae" latino designa el lugar en el que el mundo deja de ser conocido. Este lugar está presente en el imaginario colectivo de muchas sociedades atlánticas y otros “fines del mundo” existen en Bretaña o Cornualles.

Nuestra Fisterra, conjuga un paisaje costero arrebatador con la componente mítica, a la que se le suma la circunstancia de punto final del Camino a Fisterra, prolongación de la ruta xacobea a Santiago. Según la leyenda, ya en la época romana se encontró aquí el Ara Solis (Altar del Sol) que el Apóstol Santiago ordenaría destruir por ser rito pagano. Pero la tradición se mantuvo y a día de hoy Ara Solis es el nombre de una conocida plaza del casco antiguo, cerca de la capilla de Nosa Señora do Bo Suceso.

Desde el punto de vista geográfico, Fisterra es un ejemplo categórico de lo que es un cabo. Una larga península que finaliza en un potente promontorio en el que se situó el faro en el año 1853. En 1888 fue añadida una señal acústica que, por la similitud de su sonido, pasó a ser conocida como la vaca de Fisterra.

Fisterra es un lugar de referencia en la Costa da Morte. Su amplia tradición marinera cuenta con un gran exponente en su lonja, que dispone de un espacio habilitado para que los visitantes puedan presenciar las subastas de pescado.

De Fisterra a Corcubión

Saliendo del pueblo, la ensenada de A Langosteira alberga la playa del mismo nombre, un largo arenal de aguas transparentes que mira en la lejanía al monte Pindo. El paso por Sardiñeiro deja vistas y accesos a nuevas playas, más pequeñas como son Restrelo o Estorde.

Un desvío nos llevará hacia A Redonda y el cabo Cee, de hermosas vistas y donde se sitúa el faro conocido como faro de cabo C.  Tras el paso por el Castelo do Cardeal, construido en el siglo XVII, nos acercamos a Corcubión.

Villas de Corcubión y Cee

Corcubión merece una parada por su cuidado Conjunto Histórico-Artístico (declarado en el año 1985) en el que destacan las viviendas con galería tan propias de las villas marineras.

La carretera va por la línea de costa hacia Cee, que prácticamente forma un continuo con Corcubión. Cee es el principal pueblo de la comarca, concentrando actividades y servicios. En el casco urbano debemos tomar el desvío hacia O Ézaro (Dumbría).

De Cee a Ézaro
Pindo

El recorrido deja el paso por playas como Gures y ofrece una nueva perspectiva del punto de inicio, el cabo Fisterra, que desde lejos parece descansar sobre el océano. La mole granítica de O Pindo aparece frente a la carretera, cada vez más cerca.

O Ézaro es un núcleo pequeño, agrario y marinero. Sus playas de aguas azul intenso conviven con dos colosos, la inmensidad de O Pindo y el cabo Fisterra en el horizonte. A la altura del puente de O Ézaro, un nuevo desvío dirige el recorrido hacia la cascada del Xallas.

La desembocadura del río Xallas es única. Un río de tamaño medio que se funde con el mar sin tocarlo, cayendo desde una altura de casi 100 metros por las rocas graníticas. El estuario cuenta con una pasarela para facilitar el acceso a la cascada desde el Centro de Interpretación de la Electricidad, la antigua Central de O Castrelo.

Subida al mirador de O Ézaro
Ezaro

El tramo final es un espectáculo. La empinada pista sube hasta el mirador de O Ézaro buscando la amplitud de vistas. El lugar ofrece una amplia panorámica: hacia el sur, O Pindo, con su sucesión de crestas graníticas, hacia el oeste, en primer término, la desembocadura del Xallas con su última vuelta y en la lejanía, el cabo Fisterra y la inmensidad del Atlántico.

No te puedes perder

Faro de Cabo C

El cabo de Cee o cabo de Corcubión es un saliente rocoso que delimita la ensenada de Corcubión por el oeste y constituye una importante referencia para la navegación tanto por su faro como por su posición respeto a los islotes de Carrumeiro Chico y Carrumeiro Vello.

A pesar de su escasa entidad y baja altitud, su posición ofrece vistas continuadas del litoral de Corcubión, Cee, Dumbría y Carnota e incluso del sector norte de las Rías Baixas. La proximidad al monte Pindo garantiza una perspectiva diferente de este espacio referencial.

El faro de Cabo C es conocido por algunos como faro del cabo Cee y por otros como faro del cabo de Corcubión, pareciendo el curioso nombre actual un pacto de buena vecindad entre ambas poblaciones. La edificación es una sencilla torre octogonal de mampostería con una pequeña vivienda anexa, de planta cuadrada y cuatro aguas, para el servicio del faro. Aprobado en 1847, no entró en funcionamiento hasta 1860, siendo automatizado en el 1934.

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