Una propuesta para vivir Santiago de una manera diferente después de hacer el Camino. Rodeados de piedra, degustaremos la esencia de la gastronomía gallega, conoceremos los rincones más “compostelanos” y relajaremos cuerpo y espíritu en un spa urbano.

Os proponemos una experiencia que os conectará con la ciudad de una manera profunda, alegre y divertida, para luego descansar el cuerpo y la mente, dejando atrás las fatigas de la peregrinación.

El último día del Camino de Santiago, cuando llegamos a la ciudad del Apóstol cargados de emociones, merece un lugar especial en la memoria. Os proponemos una experiencia que os conectará con la ciudad de una manera profunda, alegre y divertida, para luego descansar el cuerpo y la mente, dejando atrás las fatigas de la peregrinación.

Más información...
-Oficina del Peregrino (Santiago). www.peregrinossantiago.es
-Catedral de Santiago. www.catedraldesantiago.es

Día 1º

Piedra, gastronomía y el poder relajante del agua

La Praza do Obradoiro, punto de llegada de todos los Caminos
A medida que entramos en Compostela por el tramo urbano del Camino de Santiago es inevitable sentir cómo crece la emoción hasta alcanzar la Praza do Obradoiro. Una vez aquí veréis recompensado cualquier esfuerzo hecho durante la peregrinación.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

En el centro de la misma está señalizado el kilómetro cero, punto de llegada de todos los Caminos, una placa labrada en el suelo donde puede leerse la declaración de Primer Itinerario Cultural Europeo hecha por el Consejo de Europa en 1987. En este punto confluyen todos los pasillos radiales que, en forma de estrella, cubren el pavimento del Obradoiro.

La majestuosidad de la catedral y los edificios que la rodean
Desde aquí nos sobrecoge la belleza de la fachada de la catedral, aupada hacia el cielo por sus torres barrocas, junto a la monumentalidad de todos los edificios que la rodean. A nuestra izquierda está el Hostal dos Reis Católicos, antiguo hospital de peregrinos y hoy Parador; a nuestra espalda el Pazo de Raxoi, sede del Gobierno municipal y de la Presidencia de la Xunta de Galicia; y a la derecha el Pazo de San Xerome, sede del rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela.

Uno barroco, otro gótico de transición, otro neoclásico y otro renacentista. Y todos conviven dentro de la armonía proporcionada por el granito. También todos ellos están unidos por la figura omnipresente del Apóstol Santiago, bajo distintas representaciones: como Santiago Matamoros, el guerrero sobre su caballo, como peregrino, caminante con vieira y bastón y como Apóstol.

En la Oficina del Peregrino recibimos la “Compostela
Os aconsejamos realizar la visita al interior de la catedral a las doce del mediodía, cuando comienza la Misa del Peregrino. Antes podéis dirigiros a la Oficina del Peregrino para dejar vuestra mochila en las consignas y así desplazaros con mayor comodidad por la ciudad.

En la Oficina también podréis sellar las “credenciales de peregrino”, que además os sirven para obtener descuentos en algunos de los lugares que visitéis y solicitar el certificado tradicional de la peregrinación, la famosa “Compostela”, de origen medieval. Se concede a aquéllos que han recorrido a pie o a caballo los últimos 100 kilómetros del Camino o 200 kilómetros en bicicleta y manifestar, como mínimo, que se hace por motivo religioso. La Oficina está situada cerca del Obradoiro, en la Rúa do Vilar, anexa a la plaza catedralicia de Praterías.

En la misma calle se encuentra la Oficina Municipal de Turismo. Puede ser buena idea que os acerquéis hasta allí y os hagáis con una de las audioguías sobre la ciudad, opción que os permitirá aprovechar la tarde recorriéndola a vuestro ritmo.

La magia del botafumeiro en la catedral
Si vuestra llegada coincide en fechas litúrgicas señaladas tendréis la suerte de vivir una experiencia única y emocionante: ver el vuelo pendular del botafumeiro. Fuera de estos días se puede pedir con antelación, con coste para quien lo solicite. Ocho hombres, los tiraboleiros, tiran con fuerza y precisión de una maroma de la que pende este enorme incensario para elevarlo y que llegue a rozar la bóveda del transepto, mientras las brumas de incienso impregnan el ambiente de una atmósfera mágica y un olor particular.

Tened en cuenta que en la catedral está permitido fotografiar y grabar en los espacios de libre acceso pero sin flash ni trípode. Además de la obra más universal del templo, el Pórtico da Gloria, su interior guarda una gran riqueza artística que iremos descubriendo. Es tradicional la visita al Santo subiendo al camarín del altar mayor y darle el habitual abrazo a su estatua. Y luego bajar a la cripta, donde se custodian las reliquias que la tradición afirma que pertenecen al Apóstol y que se conservan dentro de una urna de plata labrada.

Raciones de la mejor gastronomía con vino gallego
Si el momento en el que abandonemos la catedral coincide con la hora de comer, podemos dirigirnos hacia la Rúa do Franco o A Raíña. Ambas están repletas de restaurantes en los que siempre encontraremos las típicas raciones gallegas de pulpo á feira, empanada, raxo, orejas, carne ao caldeiro, sardinas, xoubas y pimientos de Padrón -cuando es temporada-, además de mejillones, berberechos y todo tipo de mariscos. Podremos acompañar tan ricas viandas con cualquiera de los vinos gallegos de las cinco denominaciones de origen y de postre probar la afamada tarta de Santiago y las filloas.

Los lugares más “compostelanos”
Tras la comida recorreremos a nuestro ritmo las calles que circundan la catedral y los principales puntos del centro histórico de Santiago. Con la audioguía escogida sabremos el significado que tienen estos lugares para los compostelanos, que además de un gran atractivo artístico y reclamo turístico son, sobre todo, muy suyos.

Cerca de la catedral, en el ala del Pazo de San Xerome que mira a la Rúa Fonseca, podemos realizar el mismo rito que suele practicar todo universitario que llega a Santiago por primera vez ante el “árbol de la ciencia”. Se trata de señalar con el brazo, de espaldas al árbol, una de sus ramas de conocimiento. Al volvernos para mirar descubrimos para qué disciplina de las artes, las letras o las ciencias estamos dotados, según los designios del árbol.

Una sombrerería con un siglo de existencia
Después podemos pasear por la céntrica y transitada Rúa do Vilar, donde se ubicaba el entrañable Cine Yago, en el que se proyectaron las primeras películas de manos de la compañía Lumière y donde se hacían los espectáculos de varietés. También se encuentra una de las tiendas más antiguas de Santiago, una coqueta sombrerería de un siglo de existencia, que sigue conservando el toque auténtico de época.

En la Alameda hay
un banco semicircular
con una acústica especial,
usado por los enamorados
desde el siglo XIX

Luego nuestros pasos nos llevarán hasta la Alameda. Aquí obtendremos una de las más bellas panorámicas de la ciudad. Además, tendremos la oportunidad de probar la especial acústica de un banco semicircular situado junto al palco de música, tal como lo hacían los enamorados en la época decimonónica para dedicarse palabras de amor en la distancia pero que sonasen como si casi las dijesen al oído.

Relajamos cuerpo y mente en un spa urbano
Tras haber recorrido esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, os proponemos dedicar lo que queda de tarde al relax. En Santiago existen varios spas urbanos, que tienen en cuenta el carácter de Compostela como lugar de peregrinación. Algunos disponen de programas diseñados de manera específica para aliviar la fatiga del Camino. Se centran en relajar cuerpo y mente y mejorar posibles molestias musculares y articulares a base de circuitos termales y masajes.

Carnes, pescados y mariscos
Ya en perfecto estado podemos buscar un lugar donde cenar antes de ir a descansar al albergue. En el casco histórico, cerca unos de otros, encontramos desde restaurantes selectos y de autor a casas de comidas, mesones, tabernas tradicionales o tentadoras marisquerías. Todas las opciones están abiertas: irse de vinos y tapas o decantarse por platos más elaborados, como los pescados en caldeirada o los mariscos al vapor y a la parrilla, sin olvidar la excelencia de la ternera gallega.

Día 2º

Un singular paseo por los tejados de la catedral

Tras el desayuno os recomendamos despediros de Santiago con una mirada sorprendente de la ciudad a vista de pájaro, programando una visita a las cubiertas de la catedral. ta de pájaro, programando una visita a las cubiertas de la catedral. Una experiencia única en la que, acompañados por un guía, recorreremos las salas del Pazo de Xelmírez, xoia do Románico civil.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.
Luego subiremos y pasearemos por los tejados de granito que cubren las naves y apreciaremos de cerca las torres que miran al Obradoiro. Destaca la Berenguela,que marca las horas en la ciudad. Y la denominada Cruz dos farrapos, trasladada aquí desde su ubicación original y donde los peregrinos, en tiempos, dejaban sus viejas vestiduras y el Cabildo les proporcionaba unas nuevas.

En otros tiempos
la altura de las chimeneas indicaba si las casas eran ricas o modestas

También podemos echar una ojeada al interior de la catedral a través de los rosetones que se abren hacia el sur y hacia el norte, y, si tenemos suerte, ver “volar” el botafumeiro.

Este paseo nos ofrecerá una perspectiva totalmente nueva de las plazas que circundan el complejo catedralicio y los tejados de los edifi cios que conforman el centro histórico de la ciudad, desde los más imponentes de San Martiño o San Paio de Antealtares a las viviendas más modestas, pero no por ello menos ricas. Las chimeneas, que veremos por doquier, indicaban en otro tiempo la riqueza de la casa: a mayor dimensión, mejor cocina y, por tanto, menos hambre se pasaba en su interior.

Además de este paisaje urbano, las cubiertas también ofrecen horizontes verdes de las montañas que rodean Compostela, como O Pedroso,magnífico mirador natural de la comarca, de fácil acceso a pie desde la catedral.

Arriba