En Oia nos sumergiremos en las aguas marinas de su talaso y nos beneficiaremos de sus tratamientos con algas, barros y sales. Luego navegaremos rumbo a las islas Cíes, un paraíso natural de gran valor ecológico, donde nos bañaremos en una de las mejores playas del mundo

Una escapada a Oia permite disfrutar del Atlántico en todas sus vertientes. La más saludable, beneficiándose de sus aguas en las instalaciones de un balneario marino. La más excitante, surcando el océano hasta las costas de las islas Cíes.

Una escapada a Oia permite disfrutar del Atlántico en todas sus vertientes. La más saludable, beneficiándose de sus aguas en las instalaciones de un balneario marino. La más excitante, surcando el océano hasta las costas de las islas Cíes, un paraíso natural donde admirar la belleza de sus paisajes y tomar conciencia de su gran valor ecológico en el Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia.

Más información...
- Talaso Atlántico. www.talasoatlantico.com
- Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia. www.iatlanticas.es
- Monasterio de Santa María de Oia. www.monasteriodeoia.com

 

Día 1º

Las aguas del Atlántico, concentradas en un talaso

Por una pintoresca carretera costera se llega al municipio de Oia, en la comarca del Baixo Miño. Es el destino que os sugerimos para experimentar los efectos de las reconocidas propiedades mineromedicinales del agua marina del Atlántico y de sus algas, limos, sales y lodos; aplicados en tratamientos de salud, de estética y de relax.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

La brisa del mar en Cabo Silleiro
Os recomendamos llegar a primera hora de la tarde a esta zona limítrofe entre el ayuntamiento de Oia y el de Baiona. Así tendréis la oportunidad de entrar en contacto con el espectacular paisaje de esta costa abierta al océano, que os impresionará. Podéis hacerlo desde el mirador del faro de Cabo Silleiro. Se toma una carretera que parte de Baiona hacia A Guarda y, a unos cinco kilómetros, un desvío a la izquierda nos permite subir hasta el mismo faro. Es una ubicación privilegiada para contemplar cómo las olas golpean esta rocosa costa y divisar la villa de Baiona, las islas Cíes y, oteando a lo lejos, Cabo Home.

El faro de Cabo Silleiro, vestido de las características rayas rojas y blancas, se encuentra a 85 metros sobre el nivel del mar. Se inauguró en 1924 para sustituir al antiguo de 1866 y hoy es uno de los principales puntos de orientación para los navíos que surcan estas aguas. Su lámpara de 3.000 w se ve a 40 millas cuando el tiempo está despejado. Más arriba hallaréis antiguas baterías de artillería y los restos del cuartel militar, que servían de defensa de este tramo de la costa.

Aguas marinas a 34 grados, algas, barros y sales minerales
El resto de la tarde podemos disfrutar en las instalaciones termales del talaso. Su piscina de agua de mar calentada a 34 grados tiene diferentes sistemas de hidroterapia, orientados a proporcionar un estado de relax y bienestar siguiendo un circuito marino. Otra opción es experimentar las propiedades de las algas, los barros o las sales en forma de tratamientos remineralizantes, hidratantes, antioxidantes o antiestrés.

Para cenar, pulpo, nécoras, vieiras o erizo de mar
A la hora de la cena podéis considerar quedaros en el restaurante del hotel-talaso o elegir otro de la zona. A ambos márgenes de la carretera costera que atraviesa todas las poblaciones de Oia abundan los restaurantes que incluyen en sus cartas los productos de estas costas, en especial el pulpo, la nécora, la vieira y el erizo de mar, en sus distintas preparaciones. A la hora de elegir el vino tened en cuenta que nos encontramos próximos a la zona de O Rosal, que pertenece a la Denominación de Origen Rías Baixas.

Día 2º

En velero a las islas Cíes

Embarcamos en el muelle de Bouzas, en Vigo
Si la víspera conocimos la faceta más terapéutica y relajante relacionada con el mar, os animamos ahora a poner un contrapunto de aventura. Así que, tras el desayuno, os proponemos embarcaros en un velero para acercarnos al archipiélago de las islas Cíes, que pertenecen al Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Existen varias empresas de chárter náutico que organizan este tipo de salidas al mar desde el muelle de Bouzas, en Vigo. Hasta allí debemos desplazarnos para embarcar a media mañana. Tanto si somos navegantes experimentados como si es nuestro bautizo de mar, podemos vivir la excitante sensación de gobernar nosotros mismos la embarcación durante la travesía, bajo la supervisión y las indicaciones de la tripulación.

Zona de Especial Protección para las Aves
El archipiélago de las Cíes comienza al sur por el islote de Boeiro y la isla de San Martiño, conocida también como isla Sur, cuyo perfil bordeamos primero. Iremos observando desde el mar su orografía montañosa y sus distintas caras. Apreciaremos suave y arenosa la que mira a la ría; mientras que la occidental, enfrentada a mar abierto, la encontraremos abrupta, con fuertes pendientes que acaban en acantilados.
Durante la travesía avistaremos aves, como la gaviota patiamarilla, que cuenta en las Cíes con una de las colonias más numerosas del mundo. No en vano, el archipiélago está declarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

El diario británico “The Guardian”
calificó la playa de Rodas como
una de las mejores del mundo

Después pondremos rumbo a las islas de Monte Faro (isla del Medio) y Monte Agudo (isla Norte), ambas unidas por la gran lengua de arena que es la playa de Rodas, donde fondeará la embarcación para visitar la isla. Podéis aprovechar para pasear por su clara y suave arena y mojar los pies en las aguas color turquesa o incluso daros un chapuzón si el tiempo lo permite. El lugar, coronado de pequeñas dunas, es paradisíaco. Al otro lado del arenal encontramos una laguna de aguas cristalinas. En el año 2007 el diario británico The Guardian calificó esta playa como una de las mejores del mundo.

A la hora de comer regresaremos al velero a por nuestro picnic. Tras descansar podemos hacer un tramo de la senda conocida como “Ruta del Monte Faro”. Su recorrido parte de la caseta de información y en poco tiempo nos conduce a la isla del Medio, a través del dique que une ambas islas. Esta ruta nos permite conocer puntos emblemáticos. El primero será la laguna, donde podremos observar peces, crustáceos y algas, que constituyen una muestra de los ricos ecosistemas acuáticos de este entorno.

Cientos de gaviotas patiamarillas
A continuación podremos visitar el Centro de Interpretación da Natureza para conocer mejor los valores naturales y culturales del Parque. Al final del ascenso se encuentra un observatorio de aves, desde el que contemplaremos cientos de gaviotas patiamarillas en los acantilados donde anidan. Con suerte también se pueden ver grupos de cormoranes moñudos, que escogen las zonas más próximas al mar para hacer su nido.

Desde aquí hay unas vistas magníficas de la laguna y de la playa de Rodas. Tras la ruta volvemos a embarcarnos en el velero, surcamos las aguas hacia el interior de la ría hasta atracar en el muelle de Bouzas.

Si antes de regresar al hotel decidís quedaros a cenar en Vigo, os aconsejamos ir al mercado de A Pedra. Allí, las famosas ostreiras de la calle Pescadería, con décadas de oficio en sus manos, os abrirán con maestría el fresquísimo bivalvo, que podéis degustar con un albariño de la Denominación de Origen Rías Baixas.

Día 3º

Un tratamiento en el talaso y visita al monasterio de Santa María

Después del desayuno, un último tratamiento en las instalaciones termales del talaso o un baño en la piscina lúdico-terapéutica con agua de mar puede ser un magnífico plan para la despedida.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.

Y si después aún os queda tiempo, os aconsejamos una visita al edificio más emblemático del municipio de Oia, el monasterio de Santa María, del siglo XII, a donde llegaremos fácilmente siguiendo la carretera costera. Encontraremos esta joya cisterciense, declarada Monumento Histórico Artístico, frente al mar, con su fachada barroca vigilando el Atlántico o dando la cara a los embates de sus olas, cuando el tiempo está más revuelto.

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