Los días son largos y cálidos y los ecosistemas terrestres se encuentran en su momento de esplendor. Prácticamente, en cualquier lugar encontraremos multitud de aves. Unas ya han sacado adelante sus polluelos, otras todavía se afanan en finalizar la cría. Tanta actividad hace que sea muy fácil ver muchas especies, en ocasiones en grupos familiares, lo que a su vez proporciona interesantes observaciones de comportamiento: en este mes es sencillo ver cómo la vida se abre paso.

En el mes de junio lo realmente difícil es administrar nuestro tiempo para observar aves, pues treinta días no llegan para disfrutar de todas las posibilidades que nos ofrece la naturaleza

Al igual que en mayo, las aves rapaces siguen siendo un grupo muy atractivo. Para realizar avistamientos, la Serra da Enciña da Lastra, los valles de O Bibei y Navea y los Canóns del río Sil son buenas opciones, pero no debemos olvidarnos de las montañas: Os Ancares y Montes de Cervantes, la Serra do Xurés, O Courel, el Macizo Central, Pena Trevinca e Serra do Eixe, por ejemplo, ofrecen grandes posibilidades de observar especies como la sorprendente águila culebrera europea que lentamente escruta los hábitats despejados en busca de reptiles. En estas áreas montañosas también podremos encontrarnos con el amenazado aguilucho pálido.

Puede haber recursos que no están georreferenciados y, por lo tanto, no los estás visualizando.
Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus)
Zarcero común (Hippolais polyglottai)
Abejero europeo (Pernis apivorus)
Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)
Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)
Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Desplazándonos a espacios abiertos podremos será posible observar cómo los machos, especialmente de aguilucho cenizo, se afanan en capturar insectos y pequeños mamíferos y reptiles para aportar comida a las hembras que, pacientes, esperan la eclosión de sus huevos. Es el momento de volver a los Humedales de A Terra Chá, a Calvos de Randín y Baltar o A Limia. Aquí los humedales son artificiales pero se encuentran sorprendentemente naturalizados ya que se han ido formando a partir de la inundación de antiguas explotaciones areneras y permiten observar los momentos finales de la nidificación de especies como, por ejemplo, el somormujo lavanco.

Con un poco de paciencia, podremos comprobar qué otras especies han criado: ánades azulones, zampullines chicos, fochas, gallinetas,  etc. pueden verse en lagunas como la de Cospeito en A Terra Chá, la de Xarfas en Louro (Muros) o la de Vixán en el Parque Natural Complexo Dunar de Corrubedo. Aquí podremos ver, además, garzas imperiales, de fascinante camuflaje. Para observar garzas reales nidificando tendremos que desplazarnos, por ejemplo, al Embalse de San Martiño en la comarca de Valdeorras.

Si nuestra opción es emprender largas caminatas con los prismáticos al cuello, es un mes excelente para adentrarnos en los bosques mejor conservados de Galicia

Recomendamos acercarse a los de Os Ancares y Montes de Cervantes.. Caminando en silencio, preferiblemente a primera hora de la mañana, podremos escuchar gran variedad de especies forestales, incluso el escaso y esquivo picamaderos negro, el pájaro carpintero más grande de Europa. Bosques y castañares de la Serra do Oribio, O Courel y el Parque Natural das Fragas do Eume acogen también un importante elenco de aves forestales. Junio también es el mes ideal para intentar ver el verderón serrano, una especie que en Galicia está prácticamente restringida a los pinares de la Serra do Xistral, difícil de visitar durante muchos meses al año por su dura climatología.

Y no hay que olvidar otros bosques de gran importancia en los que la avifauna es asombrosa como los bosques fluviales o de ribera. Algunos de los mejores tramos se encuentran en torno al río Támega en Oímbra, Monterrei e Verín. Es el sitio idóneo para disfrutar de aves de distribución más restringida en Galicia como el ruiseñor de merecida fama debido a su canto. Sin salir de esta área, sus campiñas y pequeños bosques nos proporcionaran múltiples observaciones de aves menos frecuentes como los coloridos abejarucos, los escribanos hortelanos o, con suerte, el elanio azul.   

Durante el mes de junio, el litoral marítimo no es tan pródigo en especies como en los meses anteriores o en invierno

Aun así, guarda algún pequeño tesoro como el chorlitejo patinegro, una pequeña limícola que cría en las playas más salvajes y menos transitadas. En este mes está finalizando ya la nidificación y, antes de que lleguen a las playas el mes de julio y sus veraneantes, es buen momento para tratar de observarlo desde la distancia. Para ello las mejores playas son la de Baldaio, Louro y Carnota y las del Parque Natural Complexo Dunar de Corrubedo e lagoas de Carregal e Vixán.

Y, como la temporada turística aún no ha llegado, es quizás un buen momento para acudir al Parque Nacional Marítimo Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia con buen tiempo y disfrutar del entorno con muy pocos visitantes: un viaje de una jornada por cualquier ruta de las Illas Cíes o de la Illa de Ons nos permitirá presenciar la avanzada nidificación de las gaviotas patiamarillas. Los cormoranes moñudos ya han terminado de criar, así que podremos ver un buen número de ellos: adultos y jóvenes nacidos este año. Además, es probable observar un ave sorprendente y escasa, el vencejo real, presente en torno al faro de Cíes.

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